preguntas

Muchas personas que trabajan en relación de dependencia sueñan con el día en que puedan renunciar a su trabajo para pasar a trabajar de manera independiente. Ven muchas ventajas en esto: tener horarios más flexibles, trabajar en algo que les apasione, no tener un jefe que les diga que hacer, trabajar por objetivos, ganar más dinero, entre muchas otras.

Sin embargo, trabajar por cuenta propia tiene también sus desafíos. Queremos presentarte algunos de estos desafíos para que puedas evaluar si estás preparado para hacer esta transición. En caso que no estés preparado la buena noticia es que estas habilidades pueden aprenderse. Próximamente estaremos presentando un curso donde te ayudaremos a reforzar estas competencias.

Queremos presentarte 4 competencias que resultan muy importantes a la hora de trabajar por cuenta propia. Te las presentamos a modo de preguntas para que puedas contestarlas y en caso que necesites trabajarlas saber donde empezar a trabajar.

¡Comenzamos!

 

1. proactive1. ¿Sos proactivo?

Para trabajar por cuenta propia es fundamental ser proactivo. Es necesario accionar para lograr los objetivos que nos proponemos. Si  esperamos a que las cosas nos lleguen es muy probable que fracasemos.

Si bien es importante ser proactivo y la mayoría de las personas creen serlo, la verdad es que no lo son, al menos al grado que se necesita para destacarse. Esta es una gran trampa porque alguien que no reconoce que puede mejorar en este punto difícilmente haga algo para cambiarlo.

La sociedad nos condiciona a ser reactivos. Desde chicos nuestros padres nos dicen qué hacer. Cuando vamos a la escuela tenemos que hacer caso a lo que nos dice la maestra. Cuando suena la campana es hora de entrar al salón de clase. Luego seguimos estudiando y también nos dan pautas que debemos seguir al pie de la letra si queremos que nos vaya bien. Si trabajamos en relación de dependencia tenemos un jefe que nos asigna el trabajo y que nos dice exactamente para cuando es necesario y de qué manera tenemos que hacerlo. Con todas estas reglas a seguir no es extraño que no seamos proactivos.

Fuimos condicionados a reaccionar a lo que nos dicen los demás

Por eso es probable que estemos en el paradigma de la reactividad sin siquiera darnos cuenta. Lo normal es reaccionar a lo que nos dicen.

Ser proactivo implica tomar la iniciativa y asumir el pleno control de nuestra vida, sabiendo que nuestros resultados dependen de lo que hagamos para conseguirlos. Esto requiere que asumamos el riesgo de equivocarnos, algo que muchas personas no están dispuestas a hacer. Si accionamos en base a lo que nosotros mismos queremos existe la posibilidad de fracasar, algo que a muchas personas les da mucho miedo y por eso prefieren quedarse en la reactividad, que es menos riesgosa.

Si trabajamos por nuestra cuenta debemos estar dispuestos a ser proactivos, a ir por lo que queremos de manera asertiva sin esperar a que nos llegue. Por ejemplo, al trabajar en relación de dependencia es común que nos asignen trabajo, pero al trabajar por nuestra cuenta debemos encargarnos de trabajar nosotros para conseguir aquello que queremos. Si queremos clientes nuevos debemos trabajar en conseguirlos. Si queremos un nuevo producto debemos trabajar en diseñarlos. No vamos a tener un jefe al lado que nos diga que hacer, por lo tanto lo que hagamos o no hagamos depende de nuestra actitud proactiva para conseguir lo que queremos.

Algunas veces quizás sea necesario romper algunas reglas, pedir perdón más que permiso y estar dispuestos a equivocarnos.

Otras preguntas que podés hacerte son: ¿estoy dispuesto a ir por lo que quiero sin depender de que alguien me guíe? ¿Qué acciones puedo llevar adelante de manera proactiva que hoy no estoy haciendo?

 

tiempo

2. ¿Sabés administrar tu tiempo?

Otra habilidad relacionada con el punto anterior es la administración del tiempo. Aclaramos que con esto nos referimos a administrar las tareas que vamos a realizar de manera que podamos hacerlas exitosamente en el tiempo que nos proponemos.

Cuando trabajamos en relación de dependencia el tiempo lo manejamos de manera reactiva. Tenemos un horario de entrada, un horario de salida, una hora a la que almorzamos, nos dicen en cuanto tiempo debemos completar determinada tarea, etc.

Cuando trabajamos de manera independiente depende de nosotros administrar este tiempo. En general no tenemos a alguien que nos diga qué tenemos que hacer en determinado intervalo de tiempo. Esto puede ser un desafío para muchas personas, que si no tienen a alguien que les controle este tiempo pueden terminar siendo muy improductivas.

Una primer manera de administrarse podría ser mantener el horario que puedo tener en una oficina, o sea, trabajo de 9 a 5 o de 9 a 6 y tomo un descanso de una hora a la hora del almuerzo. El problema de este enfoque es que actividad no implica productividad. Podemos estar trabajando 8 horas sin llegar a concluir ninguna tarea o aparentando que haceos cosas pero sin generar ningún resultado positivo.

Otra opción es trabajar por objetivos. Esto requiere fijar metas concretas por ejemplo a nivel mensual para lograr mi objetivo económico al que quiero llegar. Luego estimo cuanto tengo que trabajar para cumplir con dichas metas. Esto me da una idea de lo que tengo que trabajar por día y por semana, manteniendo en mente las metas definidas previamente.

A otras personas les ayuda comprometerse con otros a lograr determinado objetivo en determinado período de tiempo. Por ejemplo, si trabajás con un socio pueden comprometerse a hacer 100 llamadas por semana a posibles clientes y tener el objetivo de cerrar 15 ventas en esa semana.

 

incertidumbre

3. ¿Podés tolerar la incertidumbre?

Una de las razones principales por las cuales las personas no toman la decisión de independizarse es su incapacidad de tolerar la incertidumbre. Trabajar en relación de dependencia nos da mucha más certeza que tener un emprendimiento propio. El trabajo dependiente nos asegura un pago a fin de mes, con el cual estamos acostumbrados a vivir. Si nos independizamos no vamos a tener la seguridad de generar ese dinero cada mes, y a muchas personas les cuesta tolerar esta falta de seguridad. Por eso prefieren quedarse en un trabajo seguro que no les gusta.

El problema es que esto también tiene su costo. Estar demasiado enfocados en la seguridad nos impide asumir riesgos. En general para lograr las cosas que queremos vamos a necesitar destacarnos frente a otros, y para esto vamos a tener que arriesgar. El que no arriesga no se destaca. Por eso, si estamos demasiado enfocados en la seguridad vamos a terminar teniendo una vida aparentemente segura pero sin pasión. No vamos a llegar a vivir aquellas cosas con las que más soñamos.

Helen Keller dijo: “la seguridad es superstición. La vida es una aventura atrevida o no es vida“. Esto es aún más admirable si tenemos en cuenta que Helen a raíz de una enfermedad quedó sorda y ciega a los diecinueve meses. Sin embargo, ella no permitió que esa enfermedad le impidiera vivir una vida plena.

Coincido con su afirmación, en el sentido que la seguridad es una ilusión. No hay momento en la vida en el que estemos totalmente seguros. Debemos reconocer que la vida es incierta. En ningún momento podemos tener la certeza absoluta de lo que va a ocurrir. Lo mejor que podemos hacer es evaluar posibilidades y asumir un riesgo. Esto es lo que hacemos en cada momento.

Cambiar requiere más motivación que habilidad,

Si somos conscientes que buscar la certeza absoluta nos impide hacer aquello que más nos apasiona, podremos con eso encontrar una razón para dejar de lado tanta seguridad. Después de todo si nos arriesgamos por lo menos podremos tener cierta probabilidad de alcanzar lo que queremos. Si no lo hacemos y nos quedamos en la certeza, seguro no vamos a conseguirlo, porque estamos pagando un gran precio por no arriesgar nada para conseguir lo que queremos. Si hacemos esto somos como un hamster que corre en una rueda creyendo moverse pero en realidad no va a ninguna parte.

Dejar de lado la certeza no implica convertirse en temerario, una persona que es inconsciente ante el peligro. Lo que necesitamos es coraje para avanzar hacia nuestro sueño, pero esto no implica que no podamos planificar, tener un plan B, y evaluar nuestros resultados para cambiar nuestra estrategia cuando sea necesario. Hacerlo gradualmente puede ser la manera en que sientas que podés avanzar sin tener que enfrentar un excesivo peligro.

 

frustración

4. ¿Tolerás la frustración?

Ya hablamos en otras ocasiones de la frustración, el rechazo y el fracaso como algo que como emprendedores debemos tolerar, ya que son parte del camino al éxito. Sin embargo, por más que muchas personas están intelectualmente de acuerdo les resulta difícil manejarlo emocionalmente. Requiere fuerza interior y confianza en uno mismo y en nuestro proyecto para sobreponerse a los momentos en los cuales las cosas no salen como queremos. Esta es una habilidad fundamental para alguien que quiere trabajar por cuenta propia.

Esto también puede ocurrir en relación de dependencia. Podemos frustrarnos cuando trabajamos con clientes, con proveedores, con compañeros, con nuestro jefe, etc. Sin embargo, en este caso es más fácil de manejar ya que no está tan directamente relacionado con nosotros mismos. Muchas personas cuando se frustran en su trabajo encuentran culpables externos de por qué las cosas no funcionaron como querían. Crean una historia que los ayuda a justificar un resultado negativo,  intentando creer que no fue por culpa de ellos.

Estas justificaciones por más que nos ayudan a minimizar el dolor, no resuelven el problema, y cuando trabajamos de manera independiente no resultan viables, porque los responsables de nuestro negocio somos nosotros mismos. Si somos emprendedores no interesa la historia de por qué las cosas no funcionaron, lo que tenemos que hacer es aprender la lección y seguir adelante. Esto es parte de saber manejar la frustración: tener la capacidad de aprender en cada fracaso y lograr ajustar la estrategia para obtener un mejor resultado la próxima vez.

 

posible

Otro componente importante de esta habilidad es que una vez que aprendemos la lección tener la capacidad de dejar atrás el fracaso. Si nos quedamos por mucho tiempo en lo que no funciona vamos a perder la confianza. No tiene sentido quedarse allí una vez que aprendimos lo necesario para seguir adelante.

Quizás algunas personas piensen que estoy loco con esto que voy a sugerir: la frustración, el rechazo y el fracaso son energías positivas, dado que nos obligan a crecer. El hecho de que las cosas no salgan como queremos nos da fuerzas para mejorar, para hacer lo que sea para lograr el resultado, y cuando esto ocurre nos habremos transformado en personas más resilientes, a sobreponernos a los fracasos y habremos aprendido mucho en el proceso. Reconozco que puede ser difícil verlo en momentos de adversidad, pero cuando más pensemos esto más fácil nos va a ser aceptarlo.

Si lo vemos de esta manera la frustración puede convertirse en fascinación, porque sabemos que del otro lado de la frustración está el éxito y el convertirnos en personas más fuertes, y en destacarnos aún más porque muchas personas no van a llegar nunca a trascender esta frustración.

Aunque a veces cueste verlo, fracasar en algo que queremos lograr puede ser una gran bendición. Para que esto resulte positivo debemos transformar ese dolor que nos produce el fracaso en motivación a cambiar la situación. Si hacemos esto esa energía nos va a dar un gran empuje para lograrlo.

Una vez escuché en un seminario que el creador de IBM comenzó su empresa cuando fue despedido de su empleo, en el cual estaba contento y buscaba llegar lejos. Ese despido lo frustró tanto que juró que iba a crear una empresa tan grande que hiciera que su empresa anterior se viera como una pyme. Con ese objetivo en mente creó IBM. Si vemos esto, haber sido despedido fue una oportunidad. La clave está en transformar la energía de la frustración en acción, de la misma manera que la rueda de una bicicleta en movimiento genera energía para que el dínamo encienda la luz de la misma.

Habrá veces que tendremos éxito inmediatamente, y las veces que no serán oportunidades de aprender. Si lo ves de esta manera no existen los fracasos. Todas son oportunidades de aprender.

Te sugiero que comiences haciéndote estas preguntas para evaluar tu estado actual, y te des cuenta de cuáles son tus fortalezas y debilidades. Una vez que las identifiques sabrás qué aspectos deberás trabajar y cómo priorizarlos. Quizás pienses que emprender no sea para vos. Yo creo personalmente que todo puede aprenderse. En caso que lo necesites podemos ayudarte a transitar este camino.

Saludos

Martin

Yo Soy Mi Jefe es un proyecto con el que queremos ayudarte a escapar de la relación de dependencia: dejar de trabajar para cuenta ajena, de ser empleado y empezar a lanzarte por tu cuenta sin morir en el intento.

Nuestro compromiso es hacerte más fácil la transición, y darte todas las herramientas que te ayuden a lograr claridad para poner tu pasión y decisión en acción y así puedas materializar y disfrutar el estilo de vida que realmente deseas.

 

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