Una parte crucial de la independencia profesional es la independencia financiera. Una de las principales razones por la cual las personas no logran independizarse y dejar su trabajo es por la posible falta de ingresos que les permita cubrir sus gastos. De hecho, si solucionamos este desafío la independencia profesional está casi asegurada ya que no tendríamos la presión de preocuparnos por el dinero para llegar a fin de mes.

Dado que el aspecto financiero resulta tan importante, vamos a enfocarnos en este artículo en ello hablando concretamente de dinero. Al pensar en dinero es común que pensemos en estrategias y técnicas concretas para generarlo. Sin embargo, ganar dinero no es simplemente saber qué producto o servicio ofrecer y salir a venderlo. Hay muchos aspectos más que deben ser tenidos en cuenta, y muchos de ellos son psicológicos.

Eso nos lleva a introducir el concepto de mentalidad de abundancia, que refiere a tener la certeza de que la vida es abundante en todos sus aspectos, que merecemos todo aquello que queremos, que podemos obtenerlo y que los recursos son ilimitados.

Las personas que tengan esta mentalidad en general viven más felices y más tranquilas que aquellas que no. No quiere decir que no se esfuercen. Seguro que lo hacen, pero una vez que hacen su parte confían en que la vida va a hacer la suya haciéndoles llegar los recursos que creen que merecen.

 

 

Lo opuesto es tener una mentalidad de escasez, donde creemos que los recursos son limitados, que no merecemos lo que queremos y que será muy difícil, sino imposible, obtenerlo. Las personas con mentalidad de escasez tienden a vivir más ansiosas y preocupadas. Quizás les cueste compartir sus recursos dado que los mismos son limitados.

Puede no ser fácil lograr una mentalidad de abundancia si fuiste criado con una mentalidad de escasez, pero sea donde sea que te encuentres es posible cambiar, y por eso, como puntapié inicial para ayudarte a lograr este cambio, queremos presentarte 2 habilidades clave de las personas con mentalidad de abundancia: saber recibir y saber dar. El solo hecho de conocer estas habilidades te va a ayudar a tomar conciencia de tu situación, y de prepararte para acercarte más a la mentalidad de abundancia. Aquí vamos!

 

1. Saber recibir

Si lo vemos de manera superficial, saber recibir parece ser la habilidad más fácil de desarrollar. ¿A quién no le gusta recibir? Pensemos en que nos hacen un regalo, ¿a quién no le gustaría? Quizás parece obvio en la superficie pero esta habilidad es como un iceberg, la mayor parte de la dificultad para desarrollar esta habilidad se encuentra oculta.

¿Qué dificultades podemos tener para recibir?

Voy a mencionar algunos ejemplos de situaciones donde no somos capaces de recibir libremente:

  1. Si cuando nos dan algo sentimos que tenemos que dar algo a cambio, porque quedamos en deuda con la persona que nos lo dio
  2. Si sentimos envidia por la persona que nos está dando algo porque puede “darse el lujo” de darlo
  3. Si nos sentimos culpables cuando alguien nos quiere dar algo y no logramos disfrutarlo
  4. Si sentimos que no nos merecemos que nos regalen algo
  5. Si sentimos que la otra persona tiene una intención oculta en el regalo

Estas situaciones son algunos ejemplos que van a bloquear nuestra capacidad de recibir. Si nos cuesta recibir, seguro que el mismo problema se nos presenta con el dinero. Probablemente nos cueste cobrar por nuestros servicios, aceptar un bono, pedir un aumento de tarifa, etc. Si nos ocurre esto vamos a tener dificultades para lograr nuestra independencia financiera.

¿Cómo podemos desarrollar esta habilidad?

Empecemos poco a poco diciéndonos a nosotros mismos cada vez que alguien nos ofrezca algo “yo merezco lo que me están ofreciendo“. Por más cursi que nos suene al principio, nuestra mente debe creer esto. Luego, empecemos recibiendo las pequeñas cosas, para en el próximo paso pasar a a las más grandes. Después de todo el hábito es el mismo para recibir algo pequeño que algo grande.

Ejemplos de acciones pequeñas que nos ayudan a prepararnos para recibir son: aceptar un “gracias” al 100% en vez de decir “no tenés que agradecerme”, aceptar pequeños favores (por ejemplo, que nos preparen un café), aceptar pequeños regalos, etc. Una vez que vamos mejorando esta habilidad sin sentirnos culpables podemos aplicarlo a situaciones cada vez más importantes.

Un paso más sería animarnos a pedir proactivamente aquello que antes nos costaba recibir. Te sugiero ir paso a paso, de manera segura pero sostenible. Pasemos ahora a la segunda habilidad.

2. Saber dar

Esta es la otra cara de la moneda, la cual completa el ciclo dar-recibir. Suele ser también una habilidad difícil de desarrollar y muchas veces hasta difícil de detectar. Este es el mayor peligro porque si no nos damos cuenta de cuáles son nuestros aspectos que requieren mejora no vamos a poder progresar. Muchas veces no sabemos lo que no sabemos y este es un gran problema, y por eso te invito a que seas sincero, antes que nada con vos mismo.

¿Qué puede hacer que limite nuestra capacidad de dar?

Algunos ejemplos son los siguientes:

  1. Si sentimos que perdemos al dar algo al otro porque sentimos los recursos son limitados
  2. Si nos aferramos demasiado a algo que va a ser más útil para otra persona pero no queremos soltarlo
  3. Si al dar a otro esperamos que nos devuelva el favor. En otras palabras, no damos por el hecho de dar sino que lo hacemos con la intención oculta de recibir luego algo a cambio.

Este último punto es muy común. Imaginate lo siguiente: pensá por un momento que un amigo te hace un regalo, y es algo que a vos te encanta. Al recibir ese regalo quedás fascinado con el mismo, y super agradecido con tu amigo porque te regaló algo que siempre quisiste tener. ¿Lográs sentir esa emoción? Probablemente sea una emoción muy placentera y auténtica. Ahora imaginate que te enterás que tu amigo te hizo el regalo porque después quiere pedirte algo más grande, y sabe que si no te hubiera dado el regalo no se lo darías jamás, entonces te quiso hacer el regalo para que sientas la presión de tener que devolverle el favor.

Probablemente se sientas muy decepcionado. De hecho sería razonable que te sientas aún peor que si no te hubieran hecho ningún regalo. Toda la emoción positiva que sentiste queda arruinada cuando te enteraste que había una razón oculta en el regalo.

Por más feo que se sienta esto, no suele ser muy diferente a lo que hacemos a veces. No damos de manera incondicional. Con o sin intenciones conscientes, cuando damos algo en el fondo esperamos que el otro nos de algo similar en el futuro, y si no lo obtenemos hasta podemos reprocharlo.

El dar incondicionalmente genera un sentimiento de abundancia, y le dice a nuestra mente de que los recursos son más que suficientes (además, satisface nuestra necesidad de contribución, la necesidad de más alto orden). La capacidad de dar es otra habilidad a desarrollar en caso que nos ocurran las situaciones previamente mencionadas.

Hago una aclaración. No estoy fomentando ser un dador absoluto el 100% del tiempo. Si lo pensás así quizás no te convenza esta idea. Dejo a tu criterio en qué momentos y con qué personas aplicarlo. Las generalizaciones son son buenas, y los extremos tampoco. También es hora de pensar en qué personas y entornos son los que elegimos para compartir nuestra vida.

Asumiendo que eso está claro te invito a que puedas pensar en cómo desarrollar la habilidad de dar. Sugiero hacerlo de la misma manera que con recibir: comenzando gradualmente. Podés hacerlo dando una pequeña ayuda a alguien que sabés que va a valorarlo. Quizás haciendo un pequeño regalo, simple pero muy útil. Dando algo que no necesites a alguien a quién eso le vendría muy bien. Puede ser algo a lo que te hayas aferrado pero que sepas que ya no tiene lugar en tu vida. Puede ser también contribuyendo con algo o alguien que siempre quisiste hacerlo pero no lo hiciste. Escribí una nota de blog como esta, o grabá un video con algo que resulte valioso para alguien. Las posibilidades son infinitas.

Combinando las habilidades de dar y recibir vas a estar en equilibrio con la vida, acercándote más a la mentalidad de abundancia, preparándote para recibir los recursos, incluido el dinero, entre otros recursos útiles. Te va a ayudar a utilizar esos recursos de manera efectiva, dando libremente cuando lo sientas, sabiendo que existen recursos ilimitados, y creyendo en que aquello que hagas circular volverá a vos con creces.

Sentirás una gran libertad y paz con vos mismo, lo cual liberará mucha energía para enfocarte en el resto de los aspectos de tu independencia profesional.

Esto es todo por ahora, pero próximamente presentaremos más habilidades cruciales para lograr una mentalidad de abundancia. Estate atento/a que compartiremos más recursos de este tipo, tanto psicológicos como estratégicos, para ayudarte a lograr la independencia financiera.

Te dejo con esta canción de Jorge Drexler que se relaciona con el tema de hoy: dar y recibir.

Nos vemos pronto. Saludos!

Martin

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