Si te preguntara por una habilidad importante para el éxito, en general en la vida y en especial en relación con el dinero, que es el tema del que hablaremos en esta nota, ¿cuál dirías que es la habilidad más importante?

Se nos pueden ocurrir muchas, como ser: claridad, creatividad, pensamiento estratégico, adaptabilidad a los cambios, empatía, comunicación efectiva, disciplina, motivación, perseverancia, confianza en uno mismo, etc. Sin embargo hoy vamos a hablar de una habilidad muy importante que no está directamente en esa lista aunque se relaciona con varias de ellas: de la capacidad de postergar la gratificación.

¿Qué significa esto?

Significa tener la capacidad de resistir la tentación de darnos una recompensa inmediata en pos de tener una recompensa mayor en el futuro. Según Daniel Goleman, autor del famoso libro La Inteligencia Emocional, esta es una de las habilidades más importantes relacionadas con el éxito, dado que en la vida muchas de las cosas que realmente queremos requieren tiempo para concretarse, y por lo tanto, solamente aquellos que son capaces de esperar el tiempo requerido para su manifestación van a poder lograrlo. Además, no solamente se trata de esperar sino de evitar ceder a las tentaciones que surgen en dicho lapso, tentaciones a consumir los recursos que tenemos, que si lo hiciéramos perderíamos la oportunidad de lograr el objetivo final.

Quiero invitarte a ver esta charla TED donde habla del tema, y muestra un experimento realizado con niños:

La buena noticia de esta habilidad es que puede desarrollarse. Al final de esta nota te dejaremos algunas preguntas para que puedas reflexionar. Antes de eso, me gustaría relacionar la habilidad de postergar la gratificación con el dinero.

¿Cómo se relacionan?

La relación se encuentra en el momento de tomar tus decisiones de compra. ¿Cuántas de las cosas que comprás son compras compulsivas y cuántas son compras hechas a partir de una decisión consciente tomada teniendo en cuenta tus objetivos más prioritarios?

Esto puede hacer la diferencia entre alguien que logre generar un ahorro importante de dinero y alguien que apenas le alcanza para vivir.

Ahora me gustaría pedirte que hagas una lista de todas las compras que realizaste en los últimos seis meses (sean grandes o pequeñas) y para cada una de ellas contestes las siguientes preguntas:

  • ¿Cuánto tiempo te llevó tomar la decisión de compra?
  • ¿Fue una compra que realmente valió la pena?
  • Si no hubiera hecho esta compra, ¿podría haber utilizado el dinero en algo más prioritario?

Una vez que contestes las preguntas podrás darte cuenta de cuánto tiempo te llevan en promedio las decisiones de compra, y cuántas cosas que compraste realmente fueron útiles. Esto te permitirá evaluarte y saber si estás realizando compras apuradas o compulsivas, lo cual sería equivalente al niño que come el malvavisco inmediatamente.

La conclusión, a modo de ejemplo, podría ser algo así: el 40% de mis compras fueron decididas en el momento y no van con mis objetivos a largo plazo.

En caso que hayas realizado compras compulsivas podés preguntarte: ¿qué emoción fue la que te llevó a hacer esa compra?

En general son las emociones las que nos llevan a actuar de manera repentina. Por ejemplo, podemos sentirnos tristes por algo que ocurrió en nuestra vida y como manera de cambiar nuestro estado emocional vamos a cenar a un restaurante lujoso. O podemos estar aburridos con nuestra vida cotidiana y por eso decidimos salir de compras para tener un día diferente y olvidarnos de cómo nos sentimos.

Lo que ocurre es que este tipo de decisiones si bien se siente bien por un momento, en el largo plazo se siente peor que antes, dado que podemos sentirnos culpables por el dinero gastado, por el exceso de comida, o arrepentidos de haber tomado una decisión de compra a las apuradas, una decisión que no fue la mejor. Esto en algunos casos puede llevar a decepcionarnos de nosotros mismos y hacernos perder el respeto que nos tenemos, lo cual puede tener un efecto negativo en todas las otras áreas de nuestra vida.

Es fácil caer en este tipo de tentaciones cuando no nos sentimos del todo bien, dado que al cerebro le cuesta anticipar una emoción que vamos a sentir en el largo plazo. Nuestro cerebro está diseñado para que sobrevivamos HOY, y luego de sobrevivir que estemos lo mejor posible. Si buscamos estar bien ahora, tiene sentido tomar decisiones que nos den placer inmediato. Lo que el cerebro no nos hace ver es que dos hora después nos vamos a sentir peor que si no hubiéramos hecho la compra. Debemos entrenarlo para que nos ayude a identificar estos patrones de gratificación inmediata.

Te dejo algunas preguntas para reflexionar:

  • ¿Qué justificaciones te das a vos mismo a la hora de comprar algo de manera inmediata que te hacen convencerte de realizar la compra en el momento?
  • ¿Cuánto dinero podrías ahorrar en un año si lograras eliminar las compras compulsivas?
  • ¿Cuanto dinero sería en 20 años?
  • ¿Cuál sería la mejor manera en la que podrías utilizar ese dinero?
  • ¿Cómo te hace sentir la posibilidad de generar esa suma y de utilizarla en algo prioritario para vos?
  • ¿Qué emociones sentís regularmente que te llevan a gastar dinero en compras no prioritarias?
  • ¿Qué te están diciendo esas emociones?
  • ¿Qué podrías hacer para trabajar estas emociones de manera que ya no te dominen?
  • ¿Qué otras ventajas podría tener para tu vida el postergar la gratificación?
  • ¿Qué otras acciones podrías llevar adelante para desarrollar esta habilidad?

Una vez contestadas estas preguntas te dejo un desafío:

A partir de ahora te sugiero que para cada compra que hagas te tomes al menos una semana para decidir si realizarás o no la compra. Por ejemplo, supongamos que estás caminando y ves en una vidriera un pantalón que te gusta mucho. En vez de decidir comprarlo en el momento, vas a tomarte 7 días más para hacerlo. Durante ese tiempo podrás tener en cuenta lo siguiente:

  • ¿Realmente quiero hacer esa compra?
  • ¿Es una prioridad en este momento?
  • ¿Qué otras alternativas tengo para invertir ese dinero?
  • Si fuera a comprar este objeto, ¿en qué otros lugares puedo conseguirlo? ¿Habrá una mejor oferta?

Si luego de contestar las preguntas decidís que no es una compra prioritaria, no realizarás la compra. Si decidís que sí lo es, podrás hacerla una vez que hayan transcurrido los 7 días. De esta forma evitarás la gratificación inmediata, que es lo que muchas veces nos lleva a tomar malas decisiones, dado que en ese momento no estamos pensando en nuestras prioridades sino en satisfacer un deseo inmediato.

Esperar estos 7 días (como mínimo, si se trata de una compra mayor te recomiendo tomar desde 15 días a un mes) será el equivalente a esperar los 15 minutos para comer el malvavisco, y al esperar obtendrás la recompensa. En este caso la recompensa será estar en paz con vos mismo, sabiendo que estás utilizando tu dinero de la manera más óptima para tus objetivos en el largo plazo.

Saludos

Martin

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